Hay pocos retos tan complejos —y tan mal resueltos— como la gestión del talento dentro de las empresas. Se habla constantemente de cultura, engagement y desarrollo profesional, pero cuando llega el momento de tomar decisiones clave, muchas organizaciones siguen apoyándose más en la intuición que en datos objetivos. Evaluaciones que llegan tarde, managers sin herramientas para detectar potencial o riesgo de fuga y estrategias que dependen más del “feeling” que de información estructurada.
En ese contexto nace Bether, una startup que quiere cambiar la forma en que las empresas entienden a sus equipos y toman decisiones sobre ellos.
De la intuición al dato: entender el talento sin sesgos
Bether ayuda a los departamentos de People a capturar datos reales y sin sesgos sobre sus empleados: habilidades, encaje cultural, nivel de engagement, perfiles de personalidad, riesgo de rotación (y un largo etcétera). La plataforma transforma esa información en decisiones estratégicas mejor fundamentadas, permitiendo reducir costes de rotación, retener conocimiento clave y evitar que el talento termine en la competencia.
La premisa es sencilla, aunque el reto sea complejo: desarrollar personas no es algo que se haga una vez al año en una entrevista de desempeño, sino un proceso continuo que requiere seguimiento constante y datos fiables. Si las empresas gestionan con precisión sus finanzas o sus operaciones, ¿por qué no hacer lo mismo con su activo más importante?
Emprender como consecuencia natural
La decisión de emprender no fue un plan diseñado desde el inicio, sino una evolución lógica. El equipo vivió en primera persona la dificultad de fidelizar talento en grandes corporaciones y detectó que el problema no estaba únicamente en la estrategia de talento definida por dirección, sino en su ejecución diaria. Los managers, muchas veces, no cuentan con herramientas para entender realmente a sus equipos ni para desarrollarlos con criterio.
A partir de esa necesidad comenzaron a construir una solución interna que, con el tiempo, demostró tener potencial suficiente para salir al mercado y ayudar a muchas más organizaciones. El salto no fue una ruptura, sino un paso natural.
Aprender a construir empresa
Uno de los primeros grandes retos no fue el producto, sino la transformación del propio equipo fundador. Venían del mundo del producto, la ingeniería y el talento, pero levantar una startup implica aprender a vender, diseñar una estrategia go-to-market, estructurar finanzas y asumir ciclos de venta largos y complejos.
En el caso de Bether, además, su solución impacta a nivel estructural en toda la organización, lo que hace que la decisión de implementarla no sea rápida ni aislada. No se trata de un pequeño piloto, sino de un cambio que afecta a la cultura y a la forma de gestionar personas. Convencer, educar y demostrar que su software es una palanca real de transformación ha sido —y sigue siendo— uno de los mayores desafíos.
Startup Booster: conexiones que aceleran el camino
Su paso por la décima edición de Startup Booster, el programa de aceleración de Aticco Lab, marcó un punto de inflexión. Más allá del acompañamiento estratégico, el equipo destaca la capacidad del programa para conectar personas con personas: advisors, partners y otros founders que ya han recorrido parte del camino.
Durante el programa han contado con grandes referentes del ecosistema, perfiles que les han aportado perspectiva y visión estratégica, ayudándoles a evitar errores que podrían haber costado meses de trabajo. En un entorno donde cada decisión impacta directamente en la sostenibilidad del negocio, adelantarse a los golpes marca la diferencia.
De coworking a compañeros de viaje
La relación con Aticco comenzó antes incluso del programa. Bether empezó como cliente de coworking, viviendo el ecosistema desde dentro y conociendo la cultura emprendedora del espacio. Esa experiencia fue la que les llevó a aplicar a Startup Booster, convencidos de que podían encontrar algo más que mentoría: un entorno que acompañara su crecimiento.
Hoy, el objetivo es claro: consolidar su product-market fit, ampliar su base de clientes y demostrar, a través de casos reales, que gestionar el talento desde los datos no solo mejora la cultura interna, sino que impacta directamente en la competitividad y sostenibilidad de las empresas.
Desde Aticco Lab, acompañar a startups como Bether significa precisamente eso: impulsar soluciones que no solo crean negocio, sino que transforman la forma en que las organizaciones evolucionan desde dentro.